Explore "Realidad" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
FEDERICO, solo, paseándose.
¿Esto qué es? ¿Es la mayor de las degradaciones, o acaso hay en esta amistad algo de bien moral, tan legítimo como lo más legítimo que en el mundo existe? ¿Es cierto que acepto estos auxilios en reciprocidad de otros prestados por mí, y es cierto que no encuentro en ellos nada de vergonzoso? Escudriño en mi conciencia llena de susceptibilidades, y ningún remordimiento descubro por tales actos. Busco y revuelvo más, y mi orgullo no parece por ninguna parte. Anda huido por los rincones y escondrijos del alma. ¿Será que el tal orgullo es ley tiránica ante la sociedad, y todo licencia y anarquía para las acciones desconocidas de la gente? Entonces, el culto de la dignidad será, ni más ni menos, el arte de no dejar traslucir nuestro rebajamiento. Hay en mí dos hombres, el Federico Viera que todo el mundo conoce, y el amigo de La Peri. ¿Cuál es el verdadero y cuál el falsificado? Me marea esta duda, y no sé qué pensar de mí. (Pausa. Trata de ordenar sus ideas.) ¿En qué consiste que cuando me agobia un pesar, lo primero que se me ocurre es venir a contárselo a esta mujer? Para todos es ella el vicio, el embuste y la dilapidación; para mí es como un apoyo moral. Me espanto de decirlo. ¿Acaso le tengo amor? No, no es eso, porque sus amantes no me infunden celos. Amistad es, sí, y de las más atractivas. ¡Enigma tremendo! ¿Por qué me inspira esta mujer una confianza, que no siento por ninguna otra?. (Herido por un recuerdo.) ¡Ah!, ya no me acordaba.