Explore "El Papa del mar" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ella bajó a las cinco. Se aburría en su habitación, completamente sola. Ni siquiera tenía el recurso de conversar con aquella doméstica que la acompañaba siempre en sus viajes.
Al sentarse junto a un velador, no le produjo extrañeza ver cómo se aproximaba Borja con aire humilde y suplicante. La estaba esperando para implorar su perdón. Como ella sabía de antemano lo que él pensaba decir, cortó sus palabras con un ademán de reina clemente: