Explore "El olmo del paseo" by Anatole France on Textopian. Read with annotations and highlights.
Muchos consideraban al padre Lantaigne, rector del Seminario, como un sacerdote merecedor de una silla episcopal y digno de que le concedieran la sede vacante de Tourcoing, que honraría seguramente, para entrar con la mitra en la cabeza, el báculo en la mano y la amatista en el dedo -a la muerte de monseñor Chariot- en la metrópoli testigo de su carácter, de su talento y de sus virtudes. Tal era el proyecto del venerable señor Cassignol, antiguo presidente de la Audiencia, que ya contaba veinticinco años de jubilación; y profesaban también las mismas ideas el señor Lerond, fiscal dimisionario en la época de los decretos, y al presente abogado en ejercicio, y el reverendo padre Lalande, viejo cura de regimiento y limosnero actual de las Damas de la Salud, los cuales, arrastrando la opinión de las personas más sensatas de la ciudad, pero no las más influyentes, constituían el núcleo principal de partidarios del padre Lantaigne.
Rogóle que honrara su mesa el presidente Cassignol, y en presencia de los señores Lalande y Lerond, también invitados, le dijo: