Explore "Doctor sutilis" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
El capitán de cazadores, ¿cómo ocultarlo? , no era poeta; y para ser hombre en la verdadera acepción de la palabra, le faltaba medio escalafón. En la lista de los capitanes estaba como el alma de Garibay, muy lejos de ambas orillas, como un náufrago en las soledades del océano; si se miraba para atrás se veía que el bueno de don Suero de Quiñones debió ponerse las tres estrellas próximamente cuando el Gran Capitán, y si se miraba hacia adelante, se adivinaba que don Suero pondría galones en la bocamanga cuando ya fuese un hecho la paz perpetua.
Pero nada de esto inquietaba al principio á Restituta, quien confiada, como los economistas, esperaba que las causas represivas vinieran á mermar la clase de capitanes y á reducir considerablemente la población, por consecuencia.