Explore "Manuel Lozada, el tigre de Alica" by Ireneo Paz Flores on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hemos dicho que lo primero que hizo Lozada luego que se vio libre de las tropas organizadas y adquirió la certidumbre de que en Tepic no había ni doscientos hombres que pudieran destacársele, fue faltar a su palabra respecto a la sumisión convenida, pero no realizada. Si bien permaneció unas semanas en aparente inacción pensando en lo ventajoso que era la disciplina y lo bien que con ella podrían defenderse aquellas inaccesibles montañas, ni disolvió toda su gente, ni llegó a formarse la resolución de deponer las armas. Lejos de eso, comisionó a Pascual Topete para que fuera a decir a sus amigos de Tepic que tenía necesidad de una persona que supiera algo de milicia, y llamó a su lado a todos aquellos indios de la sierra que tenían reputación de ágiles, de astutos y de valientes, haciendo nombramientos y dándoles sueldos militares.
Uno de los que se le presentaron entonces, fue Andrés Rosales, que había sido soldado y que medio sabía leer y escribir.