Explore "Manuel Lozada, el tigre de Alica" by Ireneo Paz Flores on Textopian. Read with annotations and highlights.
Llegaron a San Luis don Plácido Vega, Lozada y Galván con unos doscientos hombres de caballería, y el resto de la fuerza en pelotones entraron por diversos puntos de la Sierra para irse a sus pueblos y casuchas diseminadas en los cerros y en las barrancas, tan desalentados todos, que claramente daban a entender que con dificultad se podría contar con ellos para otra campaña. Habían dejado más de mil compañeros entre muertos y dispersos, muchos de los cuales eran matados por partidas de rancheros que se levantaban por todas partes para hostilizar a los lozadeños, y por lo menos para el rumbo de Guadalajara juraban que no volverían.
Otra parte de las fuerzas que iban mandando Nava, Rosales, Agatón Martínez y demás jefecillos, que parecía tener mejor organización militar, llegó a Tepic en número como de dos mil hombres, en cumplimiento de las órdenes que habían recibido sobre la marcha. Ninguno de estos comandantes estaba subalternado a otro, esto es, cada cual mandaba su fuerza, y se reunieron en el Hotel de la Bola de Oro, para acordar alguna cosa, o mejor dicho, para reflexionar sobre la situación.