Crónica de la conquista de Granada

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Los quebrantos y reveses de la guerra, tenian abatido el ánimo del anciano Monarca el Zagal, y las noticias que todos los dias le venian de los sufrimientos de la guarnicion y vecinos de Baza, le afligian tanto mas, cuanto no podia ir en persona á socorrerlos, por ser necesaria su presencia en Guadix para contener á su sobrino. Empero su situacion, bajo algunos aspectos, se aventajaba á la del jóven Rey de Granada; pues mientras éste en clase de vasallo pensionado disfrutaba tranquilo del blando reposo de la Alhambra, el veterano Zagal mantenia la guerra con honor, defendiéndose hasta en el último escalon del trono. Los caballeros de Granada hacian comparaciones entre la generosa resistencia de los defensores de Baza, y la indecorosa sumision que prestaban ellos al dominio de un extrangero. Cuando se les referia alguna desgracia acaecida á sus compatriotas, se llenaban de angustia sus corazones; cuando se les participaba alguna brillante empresa felizmente acabada por los mismos, se quedaban sonrojados y confusos. Muchos salieron ocultamente de la ciudad con sus armas, y fueron á reunirse con los guerreros de Baza; los demas, conmovidos por los partidarios del Zagal, entraron en una conspiracion cuyo objeto era sorprender la Alhambra, matar á Boabdil, y reuniendo todas las tropas, marchar á Guadix, donde reforzados por la guarnicion de esta plaza, y capitaneados por el belicoso Rey viejo, podrian caer con fuerza irresistible sobre el ejército cristiano delante de Baza.

Felizmente para Boabdil se le dió con tiempo noticia de esta conspiracion; y haciendo prender á los autores de ella, mandó cortar á cuatro de los principales las cabezas, las cuales fueron colocadas en las puertas de la Alhambra. Con este castigo se atemorizaron los desafectos, cesó el alboroto, y se estableció una tranquilidad aparente en toda la capital.

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