Crónica de la conquista de Granada

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A proporcion de la abundancia que habia en el real cristiano de todas las cosas de necesidad, y aun de lujo, conducidas por una multitud de acémilas que dia y noche no cesaban de bajar de las montañas, era la escasez que se padecia ya en la guarnicion de Baza, donde la falta de mantenimientos y la mengua de los recursos, amenazaba los horrores de la hambre.

El príncipe Cidi Yahye se habia conducido con mucho valor y espíritu, en la defensa de la ciudad, mientras hubo esperanzas de triunfar de los sitiadores; mas ahora empezaba á declinar de la constancia que solia animarle, y se le veia pasear con aire pensativo los adarves de Baza, volviendo muchas veces los ojos ansiosamente hácia el campo cristiano, y quedando luego absorto en una meditacion profunda. El veterano alcaide Mohamed Ben Hazen, á cuya penetracion no se ocultaban los pensamientos del jóven príncipe, procuraba reanimarle y le decia: "La estacion de invierno se acerca; con las lluvias crecerán los arroyos, y las avenidas de la sierra inundarán la vega. El Rey cristiano ya vacila, y no podrá detenerse mucho mas en estos sitios. Un solo temporal que sobrevenga, arrebatará con ímpetu irresistible ese conjunto de alegres pabellones, y los desparramará de la misma suerte que el viento esparce el polvo de las eras."

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