Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Recibida por el Rey la declaracion hostil de los moros de Granada, hizo prevenciones para llevar allá la guerra tan pronto como pasase la estacion del invierno. Habiendo reforzado las guarniciones de todas las fortalezas que tenia en las inmediaciones de aquella capital, dió la capitanía mayor de todas á don Iñigo Lopez de Mendoza, conde de Tendilla; y este veterano caudillo estableció su cuartel general en Alcalá la Real, distante ocho leguas de Granada. Entretanto bullia esta ciudad con nuevos preparativos de guerra; y asi el pueblo como los caballeros, animados por Muza Ben Abul Gazan, que era el alma de sus movimientos, se disponian con ardor á acometer nuevas empresas. Ya se habian hecho diversas salidas, y Muza que mandaba la caballería habia corrido la tierra hasta las mismas puertas de las fortalezas cristianas, arrebatando los ganados, sorprendiendo al enemigo en los pasos angostos de las montañas, y poniendo espanto en toda la frontera.
Era ya pasado el invierno, la primavera estaba muy adelante, y Fernando aun no habia salido á campaña. Sabia el prudente Monarca que la ciudad de Granada era demasiado fuerte y populosa para que se pudiese tomar por asalto, y que con la abundancia de víveres que habia en ella, seria menester un sitio muy largo para rendirla. Por estos motivos determinó ceñir sus operaciones á asolar la vega este año, para producir una escasez en el siguiente, y emprender entonces con mejor efecto el cerco de la ciudad. Un intervalo de paz habia restituido á la vega toda su lozanía y hermosura; los verdes pastos que bordaban las márgenes del Jenil, estaban cubiertos de numerosos rebaños; las floridas huertas prometian cosechas abundantes, y las doradas mieses ondeaban en la llanura. Se aproximaba el tiempo en que el labrador debia meter la hoz, y recoger los preciosos frutos de su industria; cuando descendió de las montañas el torrente de la guerra, y Fernando, con cinco mil caballos y veinte mil infantes, se presentó delante de Granada. Venian con él el duque de Medinasidonia, el marqués de Cádiz, el de Villena, los condes de Ureña y de Cabra, y don Alonso de Aguilar. En esta ocasion sacó Fernando el príncipe su hijo al campo del honor, y le armó caballero; cuya ceremonia, como para animarle á grandes hazañas, se verificó junto á la acequia principal, casi debajo de las almenas de aquella ciudad guerrera, objeto de tantas empresas.