Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Concluida la tala de la vega, que duró por espacio de treinta dias, y hecha ahora un desierto aquella vasta campiña poco ha tan florida, se retiró el ejército devastador, y pasando el puente de Pinos, marchó al través de las montañas con direccion á Córdoba. Boabdil, rotos los lazos que le unian al Rey cristiano, y viendo que no le quedaba mas recurso que el de sus propias fuerzas, se apresuró á prevenir los efectos del estrago reciente, abriendo con la espada un conducto por donde la capital recibiese socorros de fuera.
Apenas el último escuadron de la hueste de Fernando desapareció entre las montañas, se armó Boabdil, y se dispuso á salir al campo. Sus vasallos, animados con este ejemplo, acudieron con celo á su estandarte, las parcialidades se unieron para seguirle, y los naturales de Sierra nevada, abandonando las asperezas donde moraban, vinieron á ofrecer al jóven Rey sus servicios, en prueba de su devocion. La plaza de Vivarrambla volvió á resplandecer con lucidos escuadrones de caballería, con armas, pendones y divisas, y bajo la conducta del bizarro Muza, se reunió una hueste numerosa que solo pedia la presencia del Rey para marchar contra el enemigo.