Crónica de la conquista de Granada

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La derrota de los cristianos en los montes de Málaga, y el éxito feliz de la incursion ejecutada por Muley Aben Hazen en la comarca de Medinasidonia, produjeron un efecto muy favorable á los intereses de este Monarca; y la multitud inconstante le victoreaba por las calles de Granada, sin disimular el menosprecio que les inspiraba la inaccion de Boabdil. Éste, aunque en la flor de la edad, y distinguido por su vigor y destreza en las justas y torneos, no habia dado aun muestras de su valor en las batallas; y se murmuraba de él que preferia el blando reposo de la Alhambra, á los peligros y privaciones de la guerra. La autoridad y crédito de ambos Reyes, padre é hijo, se fundaba en la prosperidad de sus empresas contra los cristianos; y Boabdil, conociendo la necesidad de acreditarse con una accion señalada, que sirviese al mismo tiempo de contrapeso al triunfo reciente de su padre: consultó al efecto con su suegro Aliatar, el viejo alcaide de Loja, que bajo las cenizas de la vejez alimentaba el fuego de un odio mortal á los cristianos. Aliatar ponderando el temor y desmayo de éstos por los daños que últimamente habian padecido, y el estado indefenso de la frontera de Córdoba y Écija por la pérdida de tantos caballeros principales, aconsejó una entrada por aquella parte, para combatir á Lucena, ciudad no muy fuerte, y situada en un territorio abundante de ganado, granos y toda clase de productos. En esto hablaba el viejo alcaide con todo conocimiento; pues eran tantas las veces que habia entrado á correr y talar aquella comarca, que solian decir los moros que Lucena era la huerta de Aliatar.

Animado por los consejos de este veterano de la frontera, reunió Boabdil una fuerza de nueve mil infantes y setecientos caballos, compuesta la mayor parte de sus parciales, aunque muchos habia que lo eran de su padre; pues en medio de sus discordias, jamas dejaron estos Reyes rivales de unir sus fuerzas cuando se trataba de una expedicion contra los cristianos. Reuniéronse bajo el estandarte real muchos de los mas ilustres y valientes de la nobleza de Granada, magníficamente equipados, y con armas y vestidos de tanto lujo, que mas parecia que iban á una fiesta ó juego de cañas, que á una empresa militar.

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