Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Su excelencia, para variar sus ocupaciones, se entretenía también algunas veces en cultivar su jardín. Un día que yo le estaba viendo trabajar, me dijo en tono festivo: «Aquí tienes, Santillana, a un ministro desterrado de la corte convertido en jardinero en Loeches.» «Señor -- le respondí en el mismo tono -- , me parece que estoy viendo a Dionisio Siracusano enseñando a leer y escribir a los niños de Corinto, después de haber dictado leyes en Sicilia.» Sonrióse un poco mi amo de mi respuesta y mostró que no le desagradaba la comparación.
Toda la familia estaba contentísima y admirada de ver al conde tan superior a su desgracia, rebosando de gozo en una vida tan diferente de la que había tenido hasta allí, cuando advertimos en él una repentina mudanza, que iba creciendo visiblemente y nos causó grandísimo dolor.