Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3

Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.

Acabé de desnudarme y me acosté; pero viendo que no podía quedarme dormido, me abandoné a mis reflexiones. Se me representó la generosidad con que los señores de Leiva pagaban la inclinación que yo les tenía, y, sumamente agradecido a las nuevas señales que de ello me daban, resolví marchar el día siguiente a visitarlos para satisfacer la impaciencia que tenía de manifestarles mi gratitud. Ya me complacía anticipadamente la idea de volver a ver pronto a Serafina; pero este placer no era del todo completo, porque no podía pensar sin pesadumbre en que al mismo tiempo tenía que soportar la presencia de la señora Lorenza Séfora, que, pudiéndose acordar todavía del lance del bofetón, no se alegraría mucho de verme. Cansada la imaginación con todas estas especies, me quedé finalmente dormido, y no desperté hasta que empezó a dejarse ver el sol.

Me levanté con prontitud, y, enteramente puesto el pensamiento en el viaje que meditaba, tardé poco en vestirme. Al acabar entró mi secretario en mi cuarto. «Escipión -- le dije -- , aquí tienes a un hombre que se dispone para ir a Valencia. No puedo menos de ir inmediatamente a visitar a unos señores a quienes debo mi buena fortuna, y cada instante de tardanza en el cumplimiento de este deber parece acusarme de ingratitud. A ti, amigo mío, te dispenso de acompañarme; quédate aquí durante mi ausencia, que no pasará de ocho días.» «Id, señor -- respondió -- , y cumplid con don Alfonso y su padre, que me parece agradecen el celo que se les manifiesta y que están muy reconocidos a los servicios que se les han hecho; son tan raras las personas distinguidas que tienen ese carácter, que no están por demás cualesquiera consideraciones que se les manifiesten.» Di orden a Beltrán para que se dispusiese a partir, y mientras que él preparaba las mulas tomé yo el chocolate. En seguida monté en mi silla, dejando mandado a mis criados que mirasen a mi secretario como a mi misma persona y que obedeciesen sus órdenes como las mías.

Reading navigation