Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aunque no necesitaba permiso de los señores de Leiva para casarme, juzgamos Escipión y yo que no podría excusarme, sin faltar a la gratitud, de participarles mi designio de unirme con la hija de Basilio y aun de pedirles su consentimiento por política.
Marchó al momento a Valencia, donde todos se quedaron tan sorprendidos de verme como de saber el motivo de mi viaje. Don César y don Alfonso, que conocían a Antonia por haberla visto varias veces, me dieron mil enhorabuenas de haberla elegido por esposa. Sobre todo don César me hizo un cumplimiento tan expresivo, que, a no estar yo persuadido de que aquel señor había dejado del todo ciertos pasatiempos, sospecharía que más de una vez había ido a Liria no tanto por ver su quinta como a la hija de su arrendador. Serafina, por su parte, después de haberme asegurado que siempre tomaría mucho interés en mis satisfacciones, me dijo que había oído hacer mil elogios de Antonia. «Pero -- añadió con algo de malicia, y como para zaherirme sobre la indiferencia con que había correspondido al amor de Séfora -- , aunque no me hubieran ponderado su hermosura, jamás hubiera dudado de tu buen gusto, porque sé lo delicado que es.»