Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
»Mientras me duró el dinero el posadero usó de grandes atenciones conmigo; pero luego que advirtió que se me había acabado comenzó a tratarme con desagrado, buscando camorra a cada paso, y una mañana me dijo que le hiciera el favor de salir de su casa. Dejéla desdeñosamente, y me entré a oír misa en la iglesia de los padres dominicos. Mientras la estaba oyendo se acercó a mí un anciano pobre y me pidió limosna; saqué del bolsillo dos o tres maravedises, que le di diciendo: «Amigo mío, ruegue usted a Dios que me proporcione pronto una buena conveniencia. Si fuere oída su oración, no se arrepentirá de haberla hecho, y cuente con mi agradecimiento.»
»A estas palabras me miró el pobre con mucha atención, y con seriedad me dijo: «¿Qué clase de conveniencia desea usted?» «Quisiera -- le respondí -- acomodarme de lacayo en cualquiera casa en donde lo pasase bien.» Me preguntó si me urgía. «No puede urgir más -- le contesté -- , porque si no logro cuanto antes la dicha de colocarme, no hay medio: o habré de morir de hambre, o tendré que ser uno de vuestros compañeros.» «Si llegara ese caso -- repuso él -- , se le haría a usted muy cuesta arriba no estando acostumbrado a nuestra vida; pero a poco que se hiciese a ella, preferiría nuestro estado al de servir, que es sin disputa inferior a la mendicidad. Sin embargo, ya que usted quiere más servir que pasar como yo una vida holgada e independiente, dentro de poco tendrá usted amo. Aquí donde usted me ve, puedo serle útil; hállese aquí mañana a esta misma hora.»