CAPÍTULO 13
PARTE IV
Proyectos descabellados
CAPÍTULO 13Visible text2 paragraphs
Josesito no se despegaba de Arturo, y como suele decirse, eran uña y carne; se contaban mutuamente sus negocios, y consultaban cuantos pasos tenían que dar en ellos. Una mañana entró José al cuarto de nuestro joven, y lo encontró pálido, con el cabello y la barba en desorden, los ojos tristes y opacos, y unas grandes ojeras.
-¡Jesús me valga! -dijo Josesito tan luego como observó a Arturo. Verdaderamente estáis malo, muy malo, y no os dejaré un momento, si no es para traer un médico; pero, por Dios, decidme ¿qué tenéis? ¿Por qué está abierta la caja de las pistolas, y por qué habéis hecho un arreglo de papeles, que se indica por los legajos que están ordenados, y los fragmentos que se hallan en el suelo?
