CAPÍTULO 11
PARTE V
Historias de cuartel
CAPÍTULO 11Visible text2 paragraphs
Cosa de las tres de la mañana, repetidos y ruidosos golpes dados a la puerta con los pomos de las espadas y los gritos del cabo cuarto que llamaba a la guardia, despertaron sobresaltados a los nacionales. Levantáronse, restregándose los ojos, y acudieron a los rincones a recoger sus fusiles. Cuando fue reconocido el jefe de día y se abrió la puerta, ya la guardia se había formado y Arturo y Josesito habían descendido precipitadamente.
-Comandante -dijo el jefe de día a Arturo apartándose con él a un rincón del cuerpo de guardia-, en la madrugada va a ser atacada la línea por diversos puntos. Un desertor, o más bien un espía de Palacio que se acaba de aprehender, habiéndosele prometido perdonarle la vida, ha revelado el plan del Gobierno. Como en Palacio y en la Ciudadela existen más de cien piezas de artillería, se van a poner en batería cosa de cuarenta contra nuestros puntos fortificados. Con el batallón de granaderos que está decidido a sostener a los puros, y cosa de dos mil hombres que han llegado de Morelia y otros puntos, se formarán las columnas, un atacará por las calles de Plateros y Espíritu Santo al batallón Victoria; otra penetrará por la calle de Vergara que no está defendida, fijará su base de operaciones sobre el Hospital de Terceros, desprendiendo una fuerza que ataque este punto, que será también acometido por una fuerte columna con artillería, mandada por el general Alcorta en persona, que es el que ha dispuesto el plan general para terminar esta revolución y vencernos, pero es lo que vamos a ver.
