Explore "El doncel de don Enrique el doliente" by Mariano José de Larra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Viendo aquesto un moro viejo / Que solía adivinar. / Suspirando con gran pena, / Aquesto fue a razonar. / Canc. de Rom.
Inútil es decir a nuestros lectores que el físico Abrahem Abenzarsal contó, en cuanto llegó a su aposento, las relucientes doblas del de Villena, y que animado con su sonido vivificador, y con la esperanza fundada de merecer nuevas confianzas de la misma especie, coordinó sus ideas y estudió preventivamente el difícil papel que ante el rey de Castilla había de representar de allí a poco. Llegada la hora, asistió como tenía de costumbre a la mesa frugal de Su Alteza, ora previniéndole los platos que debía comer y los que sólo debía gustar, ora dando pábulo con sus bien estudiadas respuestas a la conversación naturalmente seca y desabrida de Enrique III. Hubieron, empero, de chocarle tanto a Su Alteza las misteriosas palabras con que salpicó la cena su médico, que no pudo menos de hacerle entrar en su cámara, y a presencia sólo del buen condestable Rui López Dávalos, que gozaba con él de la mayor privanza, y era no poco afecto a supersticiones y hechicerías: