Capítulo 42
CAPÍTULO XLII
Capítulo 42Visible text2 paragraphs
Al entrar en la solitaria y triste estancia, vimos a Santorcaz apoltronado en el sillón y leyendo atentamente un libro. Alzó la vista para mirarnos. Inés, poniendo la mano en su hombro, le dijo con cariñoso gracejo:
-Padre, ¿sabes que me caso?
