Capítulo 18
CAPÍTULO XVIII
Capítulo 18Visible text2 paragraphs
Un instante después, Jean-Jean entraba conmigo en un aposento que no era ni oscuro ni húmedo, como suelen ser los destinados a encerrar prisioneros.
-Permitidme,señor pequeño marqués -me dijo con burlona cortesía- que os encierre aquí mientras voy a la calle del Cáliz. Si me dais antes de partir los doblones prometidos, os dejaré libre.
