Explore "Las noches mejicanas" by Gustave Aimard on Textopian. Read with annotations and highlights.
La berlina seguía adelante, rodeada de su escolta, camino de Orizaba; pero a poca distancia de esta ciudad dobló a un lado y por una trocha penetró de nuevo en el camino de Puebla y avanzó hacia los desfiladeros de las Cumbres.
Mientras la berlina corría a escape por la polvorosa carretera, los dos viajeros que en ella iban sostenían un coloquio.