Explore "Historia de la compañía de Jesús en Nueva España" by Francisco Javier Alegre on Textopian. Read with annotations and highlights.
Establecida con tanto provecho de las almas la residencia de Tepotzotlán, había satisfecho el padre procurador uno de sus mayores cuidados, que era emplear algunos sujetos de la Compañía en la instrucción y culto de las indias, sin perjuicio de las demás religiones que desde muchos años antes tenían fundadas doctrinas. Con el mismo celo se atendía en todas partes al provecho de los españoles. En México se ocupaban todos en los ministerios con un nuevo fervor, serenada ya del todo la turbación e inquietud que había causado la diversidad de espíritus el año antecedente, obra en que se mostró bien la prudencia y magisterio místico del padre doctor Juan de la Plaza. Solo ofrecía alguna ocasión de disturbio la administración del colegio seminario de San Pedro y San Pablo. Desde que se fundó por setiembre de 73 este insigne colegio, había hecho oficio de rector, aunque sin formal nombramiento, el licenciado Gerónimo López Ponce, docto y piadoso sacerdote. A este mismo, cuyo celo, fidelidad y entereza tenían ya bastantemente reconocida, nombraron por rector los señores patronos, a quienes privativamente pertenecía en una junta o cabildo, tenido a 9 de marzo de 1574, con asignación de cien pesos anuales a que en 7 de marzo de 1576 añadieron ciento y cincuenta. Gobernó este hasta el 5 de enero del siguiente año de 1577, en que entró en la Compañía. En consecuencia de su renuncia suplicaron los señores del cabildo al padre provincial Pedro Sánchez, que se dignase tomar a su cargo la Compañía la dirección de aquel seminario, como tenía muchos en la Europa. El padre provincial agradeció mucho su confianza, y respondió que en un asunto de tanta importancia, le parecía deberse pesar con más atención, y que entretanto quizá habría llegado el padre visitador Juan de la Plaza, a quien se esperaba del Perú; que su reverencia mejor informado de las intenciones del padre general, podía resolver lo más conveniente. Instáronle que a lo menos señalase una persona de su satisfacción que lo administrase en el ínterin. Con el consentimiento de los mismos patronos señaló al licenciado Felipe Osorio, que con la renta de ciento y cincuenta pesos y los réditos de una capellanía vinculada de oficio, perseveró en él hasta 2 de marzo de 1578. En este día, viendo que tardaba aun el padre Plaza y lo mucho que perdía la juventud en virtud y letras, bajo la conducta de la Compañía, instaron segunda vez al padre provincial para que señalase algún padre para rector de aquel colegio, y no pudiendo dejar de condescender, señaló por vice-rector al padre Vicencio Lanuchi. Este, después de un año, pretendió pasar a la Europa con motivo de entrar en la Cartuja; y efectivamente, se embarcó para España a la mitad de 79, y entró en su lugar el padre Alonso Ruiz.
Había pocos meses que administraba, cuando los patronos, no sabemos por qué ocasión, se presentaron en un cabildo al padre visitador pidiendo que la Compañía deshiciese los otros seminarios que tenía México, o dejase la administración del de San Pedro. A una proposición tan irregular y tan atrevida que hizo bastante eco en el honrado proceder del padre visitador y del padre Alonso Ruiz, se le respondió que no convenía deshacer los otros seminarios de que tanto bien resultaba a la ciudad, ni había fundamento alguno para una resolución tan improvisa. Que por lo que miraba al de San Pedro y San Pablo, podían desde luego señalar persona de su confianza a quien se diesen las cuentas. En acabando el padre Plaza de proferir estas palabras, tomó las llaves del colegio, y poniéndolas sobre la mesa, a vista de aquellos señores se retiró con los otros padres, y el seminario volvió a su antiguo gobierno en que no pudo permanecer largo tiempo.