CAPÍTULO 9
PARTE V
Partos
CAPÍTULO 9Visible text1 paragraph
Luego que una india siente los dolores del parto, se retira al rincón, más escondido de su choza, y aunque la acompaña una vieja partera, pare sin su auxilio, y solo lo sirve para cantarle y llamar desde lejos a la criatura. Luego que sale a luz esta, sale la vieja de aquel lugar con la mano puesta en los ojos, y no se descubre hasta que no haya dado una vuelta fuera de la casa, y el objeto que primero se le presenta a la vista, es el nombre que se lo pone, a la criatura; de modo que si vio un perro, perro se llama, y si piedra, piedra se le pone. Generalmente los más de los indios se desentienden del nombre que se les impuso en el bautismo por llamarse sal, venado, piojo, cerro, etc. Esto lo tienen bien probado los antiguos padres misioneros que los manejaban.
