Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Según Samuel Basch, durante la salida de Maximiliano hacia Querétaro, el emperador se detuvo unos instantes en Tacuba y escribió: "Uno de los más colosales se eleva todavía erguido en el actual camposanto de Tacuba, el pueblo lo llama el árbol de la noche triste. Se sentó al pie Cortés, aquel atrevido aventurero, después del famoso combate nocturno en que se vio momentáneamente desalojado de México y allí, aquel hombre de fierro lloró amargamente. Que la única vez en que en todo el curso de su vida, tan fecunda en peligros y riesgos, en que la tristeza y el abatimiento pudieron doblegar aquella alma heroica. Siempre me ha conmovido de una manera extraordinaria este pasaje de la vida del gran conquistador, porque nos enseña lo que con numerosos ejemplos nos muestra la historia y es: que aún los ánimos más férreos y tenaces tienen momentos en que se creen abandonados de su estrella, y caen en la postración. Si en tales momentos nos sobreviene una reacción saludable, queda el hombre aniquilado y se puede asegurar que su estrella se puso para siempre [. ] en cuanto a la estrella de Cortés no la oscureció una pasajera nube; irguiese él como reforzado por su dolor, y llevó a feliz término su atrevida empresa".
NOTA