Capítulo 6
Parte 5: EL POETA TIENE CELOS
CAPÍTULO 6
Capítulo 6Visible text2 paragraphs
Pero dejemos que permanezca todavía un rato delante de nuestros ojos, sentado ante una jarra de cerveza y frente al hijo del conserje; detrás de él se halla lejos el mundo cerrado de su infancia y delante de él, con la forma de su compañero de colegio, el mundo de la acción, un mundo ajeno al que teme y ansia desesperadamente.
En esta imagen está reflejada la situación fundamental de la inmadurez; el lirismo es el modo de hacer frente a esta situación: El hombre, que ha sido desterrado del refugio seguro de la infancia, quiere entrar en el mundo, pero, al mismo tiempo, lo teme, y por eso crea con sus versos uno artificial, supletorio. Deja que sus poemas giren en torno a él, como los planetas lo hacen alrededor del sol; se convierte en el centro de un pequeño universo, en el que nada le es extraño, en el que se siente en su casa, como el niño dentro de la madre, pues todo está hecho de la misma materia que su alma. Allí es donde puede realizar todo eso que «afuera» es tan difícil; allí puede, como el estudiante Wolker, ir con las masas proletarias a la revolución, y como el virginal Rimbaud, azotar a sus «pequeñas amantes», pero esas masas y esas amantes no están hechas de la materia hostil de un mundo extraño, sino de la materia de sus propios sueños, son, por lo tanto, lo mismo que él y no interfieren la unidad del universo que ha construido para sí.
