Ulises criollo coverCAPÍTULO 9494
CAPÍTULO 9494

Notoriedad

CAPÍTULO 9494Visible text2 paragraphs
Ante el país pasaba yo en esos días por una especie de niño mimado de la fortuna. Rara era la semana en que los diarios no publicaban mi retrato a propósito de declaraciones políticas o de encomiendas públicas honrosas. Con el rubro de «Un amigo del pueblo» había circulado mi retrato en los diarios porque me negué a figurar como subsecretario de Justicia en un plan de reorganización del Gabinete del Gobierno provisional. Para justificar mi renuncia hube de emprender viaje a Tehuacán, donde se hallaba Madero descansando. No quería poder a medias, le expliqué, y en un Gobierno de compromiso. Por otra parte, económicamente no me convenía dejar mi profesión por un cargo gubernamental cuyo salario, por alto que fuese, no se comparaba a mis ingresos independientes. El público veía nada más el menosprecio del poder que hacía en mi negativa y crecía mi fama. Era yo una reserva de un sistema de cosas todavía por venir y de carácter marcadamente revolucionario. En el Partido mi voto solía ser decisivo por lo mismo que no aspiraba a ninguna ventaja inmediata. La atracción segura que ejerce el éxito llevaba a mi despacho nuevas representaciones, asuntos fáciles y honorarios crecidos. Rápidas pasaban las horas ocupadas en productivos afanes; risueño, seguro parecía el porvenir. Engreído retornaba a mi hogar. La misma enfermedad del hermano se presentaba, a ratos, como un accidente transitorio que la medicina no tardaría en resolver.
Del porfirismo a la revolución, por David Alfaro Siqueiros.