Ulises criollo coverCAPÍTULO 103103
CAPÍTULO 103103

El embajador «yanqui»

CAPÍTULO 103103Visible text2 paragraphs
En el University Club y desde su llegada a México, en las postrimerías del porfirismo, me habían presentado a Su Excelencia Henry Lane Wilson. Al triunfo del maderismo, fui yo el indicado para poner en contacto amistoso extraoficial a don Francisco y al embajador. Lo hicimos en una cena que presidió Rafael Hernández, ministro maderista en el Gabinete de De la Barra. Henry Lane era hombre de gustos literarios y estaba muy contento del cambio operado en el país. Le complacía el político culto en contraste con el palurdo ex dictador. Su vanidad sentíase halagada de que se le contara entre los precursores a causa del discurso sobre «la roca de la Constitución». Empezó, pues, el trato de los dos hombres de la manera más prometedora. Es más: Henry Lane se mostraba entusiasta. Con esa franqueza propia del hombre inteligente y del carácter de los yanquis de entonces, se acercó a mí después de la cena y me dijo:
-Mi enhorabuena; tienen ustedes un gran hombre; estoy encantado. ¿Se ha fijado usted -añadió- qué hermosos ojos de apóstol, de iluminado?. ¡Wonderful!