CAPÍTULO 18
PARTE X
CAPÍTULO XVIII
CAPÍTULO 18Visible text2 paragraphs
Cuando entró observó que no se oían los cañonazos y que alguien hacía alguna cosa. Pedro no tuvo tiempo para comprender quiénes eran aquellas gentes. Divisó al coronel, que estaba echado sobre la muralla, vuelto de espaldas a él, como si examinara alguna cosa situada abajo, y a un soldado que, haciendo esfuerzos para librarse de unos hombres que le tenían sujeto por los brazos, gritaba: «¡Hermanos!», y todavía vio otra cosa extraña.
Pero no había tenido tiempo de darse cuenta de que el coronel había muerto y que aquel que gritaba «¡hermanos!» era un prisionero, cuando sus ojos descubrieron, delante de él, a otro soldado, muerto por una bayoneta que le salía por la espalda.
