Guerra y paz coverCAPÍTULO 6
CAPÍTULO 6

PARTE XIII

CAPÍTULO VI

CAPÍTULO 6Visible text2 paragraphs
Natacha vivió por espacio de tres semanas al lado de su madre, en su misma habitación, sentada en un sillón. La obligaba a beber y a comer, le hablaba sin cesar, porque su voz tierna y acariciadora la calmaba.
La herida moral de la Condesa no acababa de cicatrizarse. La muerte de Petia había destrozado su vida. La triste noticia que sorprendió a una mujer de cincuenta años, todavía fresca y robusta, la dejó convertida en una vieja, medio muerta y a la que ya no interesaba la vida. Pero la herida que casi mató a la Condesa resucitó a Natacha.