Alégrense y regocíjense entonces, porque…

Explore "Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo" by Jorge Mario Bergoglio on Textopian.

"Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los mansos, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que lloran, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron. " (Mt 5, 1-12)

En este día de acción de gracias por la Patria escuchamos el pasaje de las Bienaventuranzas que nos hablan de dicha y de bendición, de horizonte gozoso de ser. Jesús, el "Testigo Veraz" de la alegría de ser porque dio su vida por la bienaventuranza de todos, nos ilumina y nos nutre hoy con su programa. Las Bienaventuranzas, el Señor las dijo para todos y, si es verdad que marcan con claridad nuestras zonas de sombra y de pecado, también es verdad que comienzan con una bendición y terminan con una promesa que nos consuela. Dios congregó a su pueblo en torno a la verdad, al bien y a la belleza que proclaman las Bienaventuranzas. Ojalá que al escucharlas no busquemos aplicarlas críticamente a los demás, sino que las recibamos enteras todos, cada uno con corazón simple y abierto, y permitamos que la Palabra nos congregue una vez más, siempre en la esperanza de construir la Nación que nos debemos. En el día de la Patria nos hará bien hacer un breve recorrido por estas Bienaventuranzas; cada uno de nosotros reflexionando pausadamente en ellas y preguntándonos qué significan hoy para mí, no para el que tengo al lado o para el vecino de enfrente. Recorrer las Bienaventuranzas lentamente, en una especie de "cadencia sapiencial", procurando que su significado me llegue al corazón.

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