Diario Íntimo coverCapítulo 167
Capítulo 167

Parte 3: Cuaderno 3

CAPÍTULO 167

Capítulo 167Visible text2 paragraphs
Tomás Dídimo necesitó meter su dedo en las heridas de los clavos y su mano en el costado de Cristo para creer que había resucitado y le tenía presente. Entonces dijo Jesús: bienaventurados los que no han visto y han creído. Y María Magdalena apenas le oyó que le nombraba: ¡María! Respondió: ¡Maestro mío!
¿Por qué cuando Dios nos nombra en nuestro corazón y oímos nuestro nombre no contestamos: ¿Maestro mío? Puesto que me ha llamado ha resucitado en mí, y si en mí ha resucitado es que resucitó de entre los muertos. Porque yo le había enterrado como le enterraron José de Arimatea y Nicodemo.