Explore "Las visitas" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ponte los guantes, lector; sacude el blanco polvo de la levita que llevabas puesta cuando _despachaste_ el último correo (supongamos que eres hombre de pro); calza las charoladas botas que, de fijo, posees; ponte _majo_, en fin, porque hoy es día de huelga, no hay negocios en la plaza y nos vamos á _hacer visitas_.[1]
Este modo de pasar el tiempo no será muy productivo que digamos; no _rendirá partidas_ para el _debe_ de un libro de caja; pero es preciso hacer un pequeño sacrificio, lo menos una vez á la semana, en pro del _hombre-especie_ de parte del _hombre-individuo_; es decir, dejar de ser comerciante para ser una vez _sociable_.