Explore "Guardia blanca" by Sir Arthur Conan Doyle on Textopian. Read with annotations and highlights.
TRISTÁN y Simón siguieron andando. Al terminar Roger sus oraciones recogió bastón y hatillo y corriendo como un gamo no tardó en llegar á una cabaña situada á la izquierda del sendero y rodeada de una cerca, junto á la cual estaban el arquero y su recluta, mirando á dos niños de unos ocho y diez años respectivamente; plantados ambos en medio del jardinillo que cercaba la casa, silenciosos é inmóviles, fija la vista en los árboles del otro lado del camino y teniendo en la mano izquierda, extendido horizontalmente el brazo, unos largos palos á manera de pica ó alabarda, parecían dos soldados en miniatura. Eran ambos de agraciadas facciones, azules ojos y rubio cabello; el bronceado color de su tez era claro indicio de la vida que hacían al aire libre en la soledad del frondoso bosque.
-¡De tal palo tal astilla! gritaba regocijado el buen Simón al llegar Roger. Esta es la manera de criar chiquillos. ¡Por mi espada! yo mismo no hubiera podido adiestrarlos mejor.