Explore "Dulce dueño" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
Y dispusimos la boda. Se escribió para los papeles indispensables. Permaneceríamos en Ginebra hasta mediados de septiembre, mientras se arreglaba todo. Nos casaríamos en París.
Al evocar aquel período, recuerdo que me sorprendió algún tanto la placidez que demostró Agustín, después de sus arrebatos de Annecy, revestidos de un carácter de violencia sombría y halagadora. Placidez apasionada, galante tierna, pero placidez. ¿Esperaba yo que me aplicase antorchas encendidas? ¿Quería un martirio ferozmente amoroso? Hubo monerías, hubo mil gentilezas.