Explore "Cuentos de invierno" by Ignacio Manuel Altamirano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un destino singular, semejante a un guía burlón, iba a iniciarme desde muy temprano en todos los misterios de la vida, y lo que es más extraño aún, por una serie maravillosa de contrastes, que hacían para mí doble el tiempo y más rápido el aprendizaje. Mi primer amor fue un lampo de aurora; mi segundo amor fue un incendio. Todavía atónito por las volubilidades de la cervatilla, me encontré, cuando menos lo pensaba, en las garras de la tigre. Mi corazón, excitado apenas con el aroma de la margarita silvestre, se atosigó bien pronto con el perfume letal de la rosa, reina de los jardines.
He dicho que Antonia, en su calidad de niña, necesitaba un mentor que fuese niño. A mi vez, yo no sé si la necesitaba; pero el hecho es que, como Juan Jacobo Rousseau, me encontré con una mamá; ya sabéis que así llamaba él a la buena Madame de Varens.