Explore "De tal palo, tal astilla" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Seguro de que el lector, por lo que ha visto y oído, no ha de decirme que levanto falsos testimonios, ni que falto a la caridad sacando a la pública vergüenza lo que es mejor para callado cuando las pruebas no abundan, y los juicios son, por ende, temerarios, voy a referirle en confianza lo poco que le falta saber, aunque parte de ello se lo haya presumido, del piadoso tutor y curador de las huérfanas de nuestra historia.
Es cosa averiguada que sus maldades y picardías le pusieron en la necesidad de abandonar la capital del partido en que por muchos años ejerció el cargo de procurador.