Explore "La Agonía del Cristianismo" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
La agonía es, pues, lucha. Y el Cristo vino a traernos agonía, lucha y no paz. Nos lo dijo él mismo: "No penséis que vine a meter paz en la tierra; no vine a meter paz, sino espada. Vine a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y a la novia de su suegra, y enemigos del hombre los de su casa". (Mat., X, 34-37). Se acordaba de que los suyos, los de su casa, su madre y sus hermanos, le tomaron por loco, que estaba fuera de sí, enajenado, y fueron a recogerle (Marc, III, 21). Y otra vez: "Vine a meter fuego en la tierra, ¿y qué he de querer si ya prendió?. ¿Creéis que he venido a dar paz a la tierra? No, os lo digo, sino división; desde ahora serán cinco divididos en una sola casa; tres contra dos y dos contra tres se dividirán; el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la hija contra la madre y la madre contra la hija, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra". (Luc, XII, 49-54).
"¿Y la paz?", se nos dirá. Porque se puede reproducir otros tantos pasajes y aun más y más explícitos, en que se nos habla de paz en el Evangelio. Pero es que esa paz se da en la guerra y la guerra se da en la paz. Y esto es la agonía.