Explore "¡Pobre Dolores!" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una tarde estaba Dolores ocupada en el jardín, que había trasformado en huerto la económica señora Doña Braulia, la que tenía la ventaja de poseer innato el espíritu del hoy tan encomiado positivismo. Unas rechonchas, robustas y apretadas coles reemplazaban a los mirtos; unas rastreras cebollas infeccionaban el lugar que antes embalsamaban las violetas, y unos nabos panzones habían usurpado el suyo a las airosas dalias.
Como es de pensar, la hija se había desesperado, y había vertido sus primeras lágrimas sobre las arrancadas flores.