Explore "Los horrores de las Filipinas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una hora después, las dos partidas de tagalos y chinos, capitaneadas por Hang-Tu, salían de la selva y descendían a la llanura. Romero, que después de las emociones violentas que había sufrido volvió a caer con fiebre violenta, fue puesto en una camilla y llevado a hombros por cuatro robustos indígenas, pues le era completamente imposible montar a caballo. Than-Kiu, como siempre, le cuidaba, yendo a caballo a su lado.
Apresurábanse las partidas en su marcha, temiendo ser sorprendidas por las tropas españolas del general Lachambre, que habían emprendido ya las operaciones para apoderarse de la ribera del Zapote y desalojar a los insurrectos de San Nicolás, cubriendo al mismo tiempo a Pamplona para impedir que se apoderasen de ella los enemigos.