Explore "El capitán veneno" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Señor de Córdoba: la mañana en que murió mi bendita madre, y cuando, cediendo a ruegos de usted, me retiraba a mi aposento, después de haberla amortajado, por haberse empeñado usted en quedarse solo a velarla, con una piedad y una veneración que no olvidaré jamás.
-¡Vamos, vamos, Angustias!.-¿Quién dijo miedo?-¡Cara feroz al enemigo!-¡Tenga usted valor para sobreponerse a esas cosas!