Explore "El cura de vericueto" by Leopoldo Alas on Textopian. Read with annotations and highlights.
No sólo el orgullo me incitaba a darle tiempo y forma al barón para cambiar la rueda de la fortuna: también la simpatía que me inspiraba, la lástima que le tenía me animaban a ello. Fingía el infeliz gran serenidad: sonreía, sonreía sobre todo cuando la risa fina del conde le desafiaba, tentaba su valor. A cada nuevo golpe repetía Cabranes:
-Pero, amigo capellán, esto no vale; así va usted a acabar por perder de fijo… Basta, basta… le debo a usted…