CAPÍTULO 20
PARTE 2: SEGUNDA PARTE
CAPÍTULO 20
CAPÍTULO 20Visible text2 paragraphs
Un día después de que Grékov despachara a Sháposhnikov y Véngrova, Krímov, acompañado por un soldado, se puso en camino hacia la famosa casa sitiada por los alemanes.
Cuando salieron del Estado Mayor del regimiento la tarde era fría y luminosa. Apenas puso un pie en el patio asfaltado de la fábrica de tractores, Krímov sintió el peligro de muerte con mayor nitidez e intensidad que nunca antes en su vida. Al mismo tiempo, se sentía preso de entusiasmo y felicidad. El mensaje cifrado llegado de improviso del Estado Mayor del frente parecía confirmarle que en Stalingrado todo era diferente; allí existían otras relaciones, otros valores, otras exigencias respecto a las personas. Krímov volvía a ser Krímov, ya no era un mutilado en un batallón de inválidos sino un comisario de guerra bolchevique. Aquella misión, difícil y peligrosa, no le daba miedo. Era tan dulce y agradable leer de nuevo en los ojos del comisario de la división, en los ojos de Pivovárov, la expresión que siempre había visto en los colegas del Partido.
