Vida y destino coverCAPÍTULO 3
CAPÍTULO 3

PARTE 3: TERCERA PARTE

CAPÍTULO 3

CAPÍTULO 3Visible text2 paragraphs
Cayó la noche. A veces el rumor de la batalla de Stalingrado invadía el aire estancado y viciado de la prisión. Tal vez los alemanes, en defensa de su justa causa, golpeaban a Batiuk o Rodímtsev.
De vez en cuando se oía trajín en el pasillo. Se abrían las puertas de la celda común donde estaban los desertores, los traidores a la patria, saqueadores y violadores. A veces alguno pedía ir al retrete y el centinela, antes de abrir la puerta, discutía largo y tendido con el prisionero.