CAPÍTULO 6
PARTE 3: TERCERA PARTE
CAPÍTULO 6
CAPÍTULO 6Visible text2 paragraphs
Pasaban los días y Krímov seguía sin ser interrogado.
Ahora sabía cuándo y qué le darían de comer, las horas de paseo y los días de baño; conocía el olor del tabaco de la prisión, la hora de la inspección, el orden aproximado de los libros de la biblioteca; conocía la cara de los centinelas y se inquietaba mientras esperaba que sus compañeros de celda regresaran del interrogatorio. Katsenelenbogen era al que llamaban más a menudo. A Bogoleyev siempre le llamaban por la tarde.
