Vida y destino coverCAPÍTULO 16
CAPÍTULO 16

PARTE 3: TERCERA PARTE

CAPÍTULO 16

CAPÍTULO 16Visible text2 paragraphs
La ofensiva coronada por el éxito en la zona de Stalingrado había tapado los agujeros en la línea de la defensa soviética. No sólo entre los enormes frentes de Stalingrado y del Don, no sólo entre los ejércitos de Chuikov y las divisiones soviéticas en el norte, no sólo entre los batallones y las compañías separadas de sus retaguardias, no sólo entre los grupos de asalto atrincherados en las casas de Stalingrado. La sensación de aislamiento, de estar cercados o medio cercados, había desaparecido, y había sido sustituida al mismo tiempo en la conciencia de las gentes por un sentimiento de integridad, unión y pluralidad. Esa conciencia de unión entre el individuo y la masa del ejército es lo que se suele llamar la moral del vencedor.
La mente y el ánimo de los soldados alemanes caídos en el cerco de Stalingrado sufrieron la misma transformación, aunque por supuesto en sentido inverso. Un enorme pedazo de carne, formado por cientos de miles de células dotadas de razón y sentimiento, había sido separado del cuerpo de las fuerzas armadas alemanas.