Vida y destino coverCAPÍTULO 18
CAPÍTULO 18

PARTE 3: TERCERA PARTE

CAPÍTULO 18

CAPÍTULO 18Visible text2 paragraphs
Una extraña inquietud se apoderó de los hombres que se encontraban en los refugios y en el puesto de mando del 62.° Ejército: tenían ganas de tocarse la cara, palpar sus uniformes, mover los dedos de los pies encerrados en las botas. Los alemanes no disparaban. Se había hecho el silencio.
Aquel silencio daba vértigo. Los hombres tenían la impresión de haberse vaciado, de que se les había entumecido el corazón; que los brazos, las piernas se movían como miembros extraños. Causaba una impresión inverosímil, inconcebible, comer las gachas en silencio, y en silencio escribir una carta, despertarse por la noche en medio de la calma. El silencio tenía voz propia, había hecho nacer una infinidad de sonidos que parecían nuevos y extraños: el tintineo del cuchillo, el susurro de la página de un libro, el crujido de la tarima, las pisadas de los pies desnudos, el chirrido de la pluma, el tictac del reloj de pesas en la pared del refugio.