Vida y destino coverCAPÍTULO 30
CAPÍTULO 30

PARTE 3: TERCERA PARTE

CAPÍTULO 30

CAPÍTULO 30Visible text2 paragraphs
El Estado Mayor del cuerpo de tanques se había instalado en los márgenes del pueblo. Darenski se acercó a la isba que alojaba el cuartel general. Anochecía. Evidentemente, el Estado Mayor había llegado hacía poco: los soldados descargaban del camión maletas y colchones; los radiotelegrafistas estaban tendiendo los cables.
Un ametrallador que montaba guardia entró a regañadientes en el vestíbulo y llamó al ayudante de campo. Éste salió de mala gana al zaguán, y como todos los ayudantes de campo, miró atentamente no a la cara, sino a las hombreras del recién llegado, y dijo: