CAPÍTULO 38
PARTE 3: TERCERA PARTE
CAPÍTULO 38
CAPÍTULO 38Visible text2 paragraphs
Stumpfe, el mejor soldado de la compañía, que en cierto tiempo atraía las miradas tímidas y entusiastas de los reclutas, estaba irreconocible. Su enorme cara de ojos claros había adelgazado. El uniforme y el capote habían quedado reducidos a unos viejos harapos arrugados que apenas le protegían el cuerpo del viento y el frío rusos. Había dejado de hablar de manera inteligente y sus bromas ya no divertían.
Sufría por el hambre más que los otros; dada su enorme estatura necesitaba una gran cantidad de comida.
