Vida y destino coverCAPÍTULO 51
CAPÍTULO 51

PARTE 3: TERCERA PARTE

CAPÍTULO 51

CAPÍTULO 51Visible text2 paragraphs
Al día siguiente, a última hora de la mañana, Nóvikov volvía de la inspección. A causa de los ininterrumpidos traqueteos en las carreteras partidas por las orugas de los tanques, le dolían los riñones, la espalda, la nuca; parecía que los tanquistas le habían contagiado su agotamiento, su sopor provocado por varios días en vela.
Mientras se aproximaba al Estado Mayor, observó a las personas que se apiñaban a la entrada. Allí estaba Yevguenia Nikoláyevna junto a Guétmanov, mirando cómo se acercaba el coche. Sintió una llama ardiendo en su interior, una especie de locura se apoderó de él, incluso lanzó un suspiro de felicidad muy parecida al sufrimiento y se levantó para saltar del coche en marcha.