Explore "Los anticuarios" by Carmen de Burgos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Parecía que toda su vida la habían pasado allí; según lo pronto que se aclimataron y ordenaron su vida en aquel barrio.
Adelina, con la vigilancia de su madre, dirigía admirablemente la casa. El hijo mayor, mocito serio y reflexivo, era el dependiente ideal que le ayudaba en la tienda, las tres niñas mayores, de 15, 14 y 13 años, eran tan modositas y hacendosas que se distribuían el trabajo de arreglar la casa y las ropas, dirigiendo a los criados, y les quedaba tiempo de hacer las restauraciones de encajes y filets y hasta de cualquier labor o vestidito, economizando modista.